Estamos celebrando un año más de ser un país independiente, lo cual es motivo de fiesta y regocijo. Tenemos que reconocer que nuestro país es un lugar de oportunidades y admiración por todas sus costumbres. El misticismo que encierran todos sus rincones, es un país que siente hasta los huesos el patriotismo y el orgullo. Somos una raza de color y arraigadas tradiciones. Somos un pueblo guerrero que trabaja y lucha día con día contra la adversidad para ganar el sustento de nuestras familias.
Pero realmente somos libres? o estamos secuestrados por un sistema que lejos de administrar los recursos de esta basta nación solo piensa en intereses propios, que siguen manipulando a un pueblo poco preparado con verbenas, pistas de hielo y playas. Un sistema donde las contribuciones tributarias son excesivas y la retribución es prácticamente nula. Un país que vive encerrado en el círculo vicioso de monopolios que manipula la información, el espectáculo y vende productos de dudosa procedencia que promueven milagros tecnológicos, estéticos y médicos.
Por otra parte estamos sometidos al terror de la delincuencia y la violencia, donde ya es cotidiano que por lo menos hayamos experimentado algún asalto, secuestro o extorsión, que hemos sentido la impotencia y el coraje de ver nuestros bienes desvanecerse en segundos por preservar la integridad y la vida (en el mejor de los casos).
Aún con esto somos un pueblo de fe que trabaja y que sigue preparándose para mejorar esta gran nación que se preocupa por el futuro de sus familias y que queremos un México libre y soberano. Soy un mexicano orgulloso de su país y de sus raíces, estoy seguro que desde nuestros círculos de trabajo y familia queremos lo mejor para México y que lograremos mediante estudio, valores y principios, la verdadera independencia.
