Alguna vez, alguien me dijo que esa película era la descripción de mi vida. No la vi por miedo y aún tengo miedo verla, quizás por ello incluso esa ciudad me resultaba poco atractiva. Nunca pensé que se convertiría en la ciudad donde pasaría las (hasta ahora) mejores vacaciones de mi vida.
Veía un comercial de TV y anunciaban la pelea de Cain Velazque vs Junior dos Santos en la UFC, basto decir que me gustaría mucho ir, para que el plan se diera. Más rápido de lo que podía imaginar, ya estaba el avión, el hotel, la entrada a un par de espectáculos y por supuesto, los boletos para la pelea. El viaje fue largo, con escala de por medio, así que el viaje fue cansado, pero lo que mas recuerdo, es como la magia comenzo a fluir desde ese primer momento. Fue un viaje que yo podría llamar de confirmación por si eso fuera necesario.
Recuerdo, los espectáculos, los grandes casinos, las cubitas sudadas callejeras, el inigualable Pan de plátano, la victoria de Cain.
Lo que recuerdo con más alegría es la primera noche, donde tomaba una cerveza abajo de la replica de la torre parisina y la veía. Lo que veía eran sus ojos que me dejaban ver su alma. Esa noche supe que Dios me sonreía a través de ella y que esa sonrisa es todo lo que necesito para que yo siga siendo inmensamente feliz.
martes, 27 de agosto de 2013
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