Hay mucho que contar sobre Poza Rica, el lugar donde vive mi Abuela, donde mi Padre vivió su infancia y donde la mayoría de la familia Márquez vive su reino. Mi Papá tiene 8 hermanos, 4 hombres y 4 mujeres; el es el mayor de todos y es un excelente ejemplo para la familia.
Francamente dentro de la ciudad no hay nada turístico, aunque están cerca de ahí playas como Tecolutla y Tuxpan, sitios arqueológicos como El Tajín y lo mejor de todo la comida típica de la región, es un deleite.
Sin embargo para mi Poza Rica es un lugar mágico lleno de estupendos recuerdos de infancia, de aventuras, de historias, etc.
A mi Abuelo, desgraciadamente no lo conocí porque murió cuando Papá estaba con 19 años. Sin embargo en la casa de mi Abuela hay muchas fotografías de El. Hay una donde esta como boxeador, dicen que era bueno para ese deporte y su apodo era “la preciosa”. También nos cuentan que era líder sindical de alguna sección de petróleos mexicanos, en Poza Rica la mayor parte de las personas trabajan en empleos relacionados con el petróleo y la petroquímica.
En las fotos mi Abuelo nos muestra una cara enérgica llena de dureza y también de inteligencia, a simple vista me parece que fue muy regañón y en sus ojos se refleja el orgullo de ser el jefe de familia.
Me hubiera gustado conocer a mi Abuelo paterno; algunos tíos y familiares comentan que era muy estricto y que le gustaba la bebida. Seguramente el tenia muchas aventuras que contarnos, sería como esos viejos gordos y sabios que se sientan por las tardes a contar historietas.
Respecto a mi Abuela, es una Santa Señora, su nombre Doña Socorro, un ser extraordinario con mucha luz que ilumina a toda la familia, su sudor es agua bendita y su presencia me genera paz. Mi Abuela es la mujer más inquieta de todas las señoras de su edad, tiene la energía de una niña, siempre esta buscando que hacer desde tamales (deliciosos) hasta cuadros de imágenes religiosas en poliéster, que por el simple hecho de que mi abuela los llevo con ella, ya están benditos.
No he conocido a nadie con el nivel de sacrificio de mi abuela, viuda con 9 hijos construyo una dinastía digna de protagonizar una novela. Mi abuela es un ejemplo de fuerza, de amor, de compasión y de mucha entrega; es tan virtuosa que parece que fuera perfecta, me llena de espiritualidad y desde Poza Rica guía mi corazón.
La primera oración que aprendí me la enseño mi abuela, como un canto a todas las Madres:
DULCE MADRE, NO TE ALEJES
TU VISTA DE MI, NO APARTES
VEN CONMIGO A TODAS PARTES
Y SOLO NUNCA ME DEJES.
YA QUE ME PROTEGUES TANTO
COMO VERDADERA MADRE
HAZ QUE ME BENDIGA
EL PADRE, EL HIJO Y EL ESPIRITU SANTO
AMEN.

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