domingo, 12 de junio de 2011

Reflexiones de Don Cruz, El tratamiento Delfín ( 5 )

Dentro de tantas bendiciones que me dio la vida, esta el haber jugado en la liga infantil de béisbol "Tolteca". Todo empezó porque una Tía muy querida le comento a mi Mamá el llevarnos a jugar béisbol. Mi hermano acepto sin dudarlo pero Yo no quería porque me daba miedo que me fueran a golpear con la pelota, que por cierto es muy dura. Mi hermano y Yo ya estábamos familiarizados con los guantes, bats, pelotas, etc. porque mi Papá había jugado béisbol en sus tiempos mozos.

En realidad mi hermano empezó una semana antes que Yo porque como les comente Yo no quería jugar. La primera vez que entre al campo de juego, me divertí como jamas hubiera pensado, ni si quiera me di cuenta cuando se fue el miedo. Solamente me dedique a jugar y todo iba fluyendo.

Terminamos la temporada muy bien, de hecho fuimos el primer lugar. Después de eso Yo ya no quería seguir. En el verano se hace un torneo entre ligas infantiles y nos invitaban a jugar, mi hermano volvió aceptar sin dudarlo y Yo otra vez por el miedo dije que NO. Un entrenador de nombre Arturo (como mi hermano) me llamo por teléfono y me convenció. Otra vez nos fue muy bien fuimos el mejor equipo de todas las ligas infantiles del D.F. en la categoría de 6 años.

De hecho nos felicitaron porque hicimos un triple play (los tres outs en una sola jugada), eso es muy difícil de ver en un juego de béisbol.

Así empezó el andar de mi hermano, el de mi familia y el mio, en el mágico mundo del béisbol. Ese deporte me ha enseñado tanto de la vida que si es una verdadera bendición para mi. Hoy le estoy dando su verdadero valor en mi vida porque precisamente hoy regreso a jugar al campo de los sueños.

Hay reflexiones que el béisbol me ha mostrado durante estos 30 años y con todo gusto las compartiré, dándole su verdadero lugar a mi querido aliado "el miedo".

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